Mudanzas

Mudarse siempre me ha parecido un momento duro, porque en cualquier caso dejas atrás muchas cosas que has vivido y te vienen a la cabeza miles de momentos que, de una forma u otra, te han marcado el carácter y la existencia.

Bien es cierto que yo me he mudado tantas veces que no recuerdo, creo que van por 15 o 16, pero está vez las emociones las siento mucho más a flor de piel.

Por un lado yo soy una persona diferente, porque las cosas que he vivido en estos últimos 4 años me han cambiado profundamente y creo que doy paso a mis sentimientos sin importar más que sentirlos.

Pero por otro lado, la intensidad de lo vivido y de lo que dejamos atrás ha sido, digámoslo así, brutal. Como un tsunami que nos ha arrastrado y nos ha devuelto a la orilla para recomponernos de nuevo.

Y es que Duchenne es como una catástrofe natural que no puedes controlar, que llega de repente y que, si sobrevives a los sentimientos y a la profundidad de la desesperación, renaces como en una vida nueva.

Lo mas curioso de todo es que ahora tenemos la sensación de haber vivido como anestesiados, como fuera del mundo, como si en esta lucha titánica hubiéramos estado hibernando y ahora salieramos fuera al sol.

Quizá por la mudanza o quizá porque la decisión de mudarmos la hemos tomado cuando hemos sido capaces de pensar con claridad.

En estos años hemos conocido auténticos ángeles que nos han ayudado a llegar hasta aquí y también hemos aprendido a renunciar a cosas y personas sin dolor, priorizándonos a nosotros mismos y valorando solo lo que te hace sentir bien, cómodo y seguro.

Hemos conseguido cuidar y cuidarnos; y empezamos a sentir el yo por encima de la paternidad o la maternidad.

Ahora sabemos que la renuncia no es una derrota, sino nos abre nuevos terrenos en los que caminar.

Sabemos diferenciar cosas que antes no identificamos y que nos ayudan a vivir hoy y vivir felices, sabedores de que la felicidad es una mezcla de realidad, intensidad y fugacidad, y que no tiene nada que ver con viajar, ni con tener, ni con todas esas cosas grandes que crees que te van a hacer feliz. La felicidad tiene que ver contigo mismo y nada más.

Y también ahora, después de muchos meses, estamos empezando a no sentirnos culpables si no tenemos fuerzas o tiempo para luchar porque lo importante de todo esto es vivir y los momentos que pasan no vuelven.

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